Todas las historias del mundo caben en un libro de cien páginas. Todas las historias del mundo se tejen con la trama de nuestra propia vida. Lejanas y oscuras, son mundos paralelos, vidas posibles, laboratorios donde se experimenta con las pasiones personales. La literatura intenta acercarse a eso que llamamos verdad, pero lo hace dando vueltas y escribiendo sobre folios que nunca están en blanco porque las palabras de los que nos precedieron permanecen. Luego, como dejaron dicho Los Prisioneros, las llenamos plagiando y copiando como todos los demás. ¡Elvis! Sacúdete en tu cripta.
El ensayo literario, las citas, las cartas al maestro, el diario en el que se reflexiona sobre la vida y la obra de María Negroni y mucha poesía. Todos sabemos que la poesía influye sobre los que leemos y escribimos, es el alma de la literatura, en donde se sostiene. Todos somos deudores de la experiencia de los poetas. Cuando digo todos, hablo de los narradores, los ensayistas. Es en la poesía donde está mejor dicho todo.
Colección permanente es un libro construido con las palabras de otros y con el desconsuelo del que no tiene raíces y busca alivio en el arte. Todas las certezas de la adolescencia y primera juventud convertidas en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada. La duda como forma de vida en la edad adulta, porque todos sabemos que lo difícil no es perder algo, sino elegir el momento de la pérdida.
El maestro habla con ella en la distancia y le proporciona las herramientas para la duda. Esa lucidez que ciega la lleva a Estados Unidos y allí encuentra un espacio nuevo que tiene que traducir. Necesita convertir en palabras aquello que no entiende de su nuevo mundo, cosmopolita y ajeno, y traslada a la poesía el desconcierto de estar desubicada, lejos de ese mundo —Buenos Aires, Argentina— que quería transformar y se convirtió en un infierno. Escondida bajo otra identidad para no ser detenida, encarcelada y torturada en la juventud. Escondida bajo otra identidad para ser reconocida en la edad adulta. Es cómico, uno busca entender lo que le pasa y solo logra estar más perplejo.
Colección permanente es un libro con vocación de totalidad, a pesar de su ligereza. Cien páginas. Una narradora habilidosa. Una historia escondida. Reescribir viejas historias tratando de que sigan iguales a lo que fueron es una benévola utopía literaria, más benévola en todo caso que la esperanza de inventar siempre algo nuevo. Literatura. La página como cerebro. La jaula vacía. El que narra no es el que escribe y el que escribe no es el que es. No es el que es.


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