García-Alix fotografió una España que despertaba de décadas de atraso: hombres con capas y bigotes finísimos al lado de jóvenes con tatuajes carcelarios, el pasado negándose a desaparecer y un futuro que todavía no había nacido. 2.154 fotografías inéditas de la Transición que son, juntas, la mejor novela de esa época.









