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Un amor

Los neorrurales de casas reformadas y llenas de comodidades poco tienen que ver con Nat, la protagonista de Un amor, la última novela de Sara Mesa, una chica que abandona la ciudad porque se ha quedado sin trabajo, sin familia y sin amor y ya no puede permitirse pagar el alquiler de una casa en la capital de la provincia a la que pertenece. La precariedad nunca puede ser romántica y, por eso, Nat llega a La Escapa y allí descubre atónita que no soporta a los mosquitos, ni a las culebras ni a las filtraciones de agua de la cubierta de su casa, pero sabe que no puede pagarse un lugar mejor en el que pasar la vida.

Parece claro que el pueblo no es en sí mismo un lugar para que los hombres vivan en armonía con el entorno. Todos los tópicos referentes a la bondad de la vida campesina se han demostrado ilusorios. Son los mismos prejuicios, la misma capacidad de buscar en los demás la redención de nuestras culpas, los que mueven las acciones de las personas que viven en un pueblo. Además, el pueblo del siglo XXI sigue conectado a la ciudad por la desdichada carretera que le unió desde casi siempre, pero ahora también por los medios de comunicación de masas y, sobre todo, por las nuevas tecnologías. Esos lazos convierten la huida de la capital en una quimera. De la ciudad —sea eso lo que sea— no se puede escapar, como tampoco se puede escapar de la pobreza, de la indignidad o del vacío de la comunicación humana en el entorno reducido y asfixiante de un pueblo.

Quizá por esa idea ilusoria, el pueblo en el que se desarrolla la acción se llama La Escapa, aunque, para ser más precisos, debemos decir que La Escapa es una pedanía dependiente de un pequeño pueblo en el que se han edificado algunas naves agrícolas y unas pocas viviendas ocupadas por personas que vinieron de lejos para encontrar su lugar en el mundo. La Escapa es un nombre simbólico para un lugar imaginario, a pesar de que es muy probable que en España exista algún pueblo con dicho nombre en el que queden en pie algunos muros y en ellos todavía permanezcan las pintadas con pintura roja y caligrafía temblorosa en las que se denuncia a algún vecino. El chivo expiatorio es inherente a la condición humana. Esa necesidad de condenar a alguien para que pague la culpa de todos es una de las características esenciales de nuestras relaciones con los demás, tanto en la ciudad como en el pueblo.

Siendo esto así, ¿es posible el amor en una pedanía en medio de ninguna parte? ¿Es posible la pureza? ¿Es posible crear una comunidad? Sara Mesa merodea por las calles con el asfalto reventado de La Escapa con su prosa limpia y precisa y nos permite mirar las intimidades de un pequeño grupo de personas perdido en el fin del mundo. Estas personas se parecen mucho a nosotros y, de este modo, utilizan el trueque para conseguir aquello que no pueden comprar con dinero; intercambian dolor sin más justificación que la envidia, el desconocimiento o la maldad; se maltratan de forma jerárquica y abusan unos de otros según la posición de poder que ocupan; son capaces de mostrar una docilidad y una obediencia enfermizas y, por encima de todo, dejan que el egoísmo sea el motor de sus acciones hasta que la lluvia saca a la luz las goteras de la vieja casa y nos deja a la intemperie junto a los ladridos de los perros en la madrugada.

Un amor, que encabezó casi de manera unánime las listas de mejores novelas de 2020, es una novela incómoda, de una belleza frágil, como todas las de Sara Mesa, porque nos obliga a mirar con detalle a un lugar al que preferiríamos no hacerlo y nos deja a solas con nuestras contradicciones y nuestros prejuicios. Nosotros somos esos personajes que juzgan y condenan a la forastera por incumplir una regla no escrita. Somos conscientes de que todo lo que le sucede es porque ella se lo buscó y ahora se merece todo lo que le pase. ¿A quién se le ocurre? Una mujer sola en lugar así. Una mujer joven en un lugar así. Provocando. Buscando no se sabe qué. Ahora te jodes y bailas. No te hubieras metido dónde no te llamaban, puta niñata, listilla de mierda.

Un amor. Sara Mesa. Editorial Anagrama. Barcelona. 2020.

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